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Hablamos en una lengua extraña. Sus verbos, La estructura de sus oraciones de relativo, Las palabras con que se designa las cosas antiguas Los ríos, la plantas, los pájaros. No tienen hermanas en ningún lugar de la Tierra. Casa se dice etxe, abeja erle, muerte heriotz, El sol de los largos inviernos, eguzki o eki; El sol de las suaves y lluviosas primaveras, También eguzki o eki, como es natural Es una lengua extraña, pero no tanto. Nacida, dicen, en la época de los megalitos Sobrevivió, lengua terca, retirándose, Ocultándose como un erizo en este lugar Que ahora, gracias precisamente a ella Muchos llamamos País Vasco o Euskal Herria. Sin embargo, su aislamiento no fue absoluto: Gato es gatu, pipa es pipa, lógica es logika Como concluiría el príncipe de los detectives, El erizo, querido Watson salió de su madriguera Y visitó muchos lugares, y sobre todo Roma. Lengua de una nación diminuta. Lengua de un país que no se ve en el mapa. Nunca pisó los jardines de la corte Ni el mármol de los edificios de gobierno; No produjo, en cuatro siglos más de un centenar de libros: El primero en 1545, el más importante en 1643; El Nuevo Testamento calvinista, en 1571; La Biblia completa, católica, allá por 1860 El sueño fue largo, la biblioteca breve; Pero en el siglo veinte, el erizo DESPERTÓ¡¡¡
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